Aventuras del Idish. Segunda nota.

03/Sep/2020

Por la Esc. Esther Mostovich de Cukierman, para CCIU

Aventuras del Idish. Segunda nota.

Segunda nota. El idish en los comienzos del siglo XX
A fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX el idish fue bandera de lucha y formó parte integrante de las discusiones políticas entre los judíos europeos. Movimientos de lucha obrera, socialistas de diferentes tendencias, sionistas, bundistas, comunistas y anarquistas judíos, cada cual tenía principios muy fuertes. Recordemos que en esa época por defender sus ideales, los judíos no se limitaban a discutir sino que luchaban con cuerpo y alma, enarbolaban banderas e iban a las barricadas aunque la policía del país en que vivían los llevara a la cárcel.
Mencioné al movimiento bundista. El Bund ya no existe y tal vez muchos de ustedes no saben ni de qué estoy hablando. A fines del siglo XIX el Bund era un partido socialista obrero judío. Tres eran sus principales ideales: uno el socialismo democrático, el estilo del Dr. Emilio Frugoni. Otro el “Doycait” podríamos traducirlo desarrollar y fortalecer la vida judía en las comunidades de la diáspora en que los judíos viven. Y el tercero, el idish como idioma del pueblo judío ashkenazy, sin detrimento de aprender también el hebreo. El Bund también entendía importante, pero no lo único que importaba, apoyar la reconstrucción de la vida judía en la Tierra de Israel. Su principal oponente era el movimiento Sionista, que se separó en varios partidos políticos, pero todos con el mismo ideal: abandonar ladino y hebreo, los idiomas que el pueblo judío habló durante 2000 años de vida en la diáspora y luchar para hacer renacer el Estado de Israel en la Tierra de Israel con su idioma ancestral: el hebreo. Al mismo tiempo, también era numeroso a comienzos del siglo XX el grupo judío más fuertemente izquierdista, que se inclinaba al comunismo como ideal judío. Estos también hablaban idish.
¿Cuándo y cómo sucede la renovación del idish que lo lleva de ser un dialecto que se pronuncia diferente según la zona y se escribe sin reglas gramaticales a un lenguaje culto y con estructura gramatical definida?
La decisión de renovación tiene marcados lugar y fecha. Conferencia Interpartidaria sobre el rol del Idish en la vida judía, en Setiembre del año 1908 en la ciudad de Czernowitz, en ese entonces capital de la provincia de Bukovina, perteneciente a la corona Austrohúngara. Hoy en día, es una ciudad de Ucrania. La agenda de esa conferencia incluía muchas cuestiones del idish: gramática, literatura, teatro, prensa y especialmente discusión política. Los hebraístas reclamaron al hebreo como el “único” idioma nacional judío. Opinaban que al idish, idioma de la diáspora, había que descartarlo.  Los idishistas insistían que únicamente salvando al idish, que querían declarar “El” idioma del pueblo judío, podrían los judíos como pueblo, salvarse de la asimilación que los estaba devorando.  La conferencia llegó a una decisión intermedia, declarando al idish “Un” lenguaje nacional del pueblo judío. La decisión no conformó a nadie, pero la conferencia elevó el prestigio del idish, estimuló la creación literaria, investigación y publicación del idish y dejó planteadas las bases para la fundación unos años más tarde, del IWO, Idisher Visnshaftlejer Institut (Instituto de investigación judío) dedicado al estudio científico del idish.
Después de la Primera Guerra Mundial del siglo XX, 1914-1918, grandes cantidades de europeos emigraron de una Europa empobrecida para América, Sudáfrica y Australia. La gran migración de judíos llevó a que la expresión “judíos de Europa Oriental” dejara de ser un concepto geográfico para transformarse en la cultura y forma de ser de nuevas comunidades, formadas en otros continentes. ¿Cómo entender estos nuevos conglomerados judíos? Había que investigar no la gran Historia, sino las historias de la vida diaria de las poblaciones, el folklore y la cultura popular. Así fue que en 1925, académicos de Lituania, Polonia y Alemania se unieron: el Comité Central de Educación Judía de Vilna, el Congreso de Maestros Judíos de Polonia y personalidades de la cultura judía de Berlín. Ellos dieron nacimiento al IWO, en Vilna, el 7 de agosto de 1925. Un Centro de Documentación sin fines de lucro, organizado en forma científica.
El IWO comenzó funcionado en un apartamento de Vilna del mismo edificio en que vivía el Prof. Max Weinrach, el primer Director de la nueva institución. Una placa de bronce en la fachada del edificio aún lo recuerda. Entre 1925 y 1939, el IWO utilizó el idish como lenguaje oficial de catalogación, publicación e investigaciones y consiguió la ayuda de “zamlers”, voluntarios que recogían con gran entusiasmo revistas, diarios, libros en idish.  Pronto se instalaron grupos de apoyo en Nueva York, Viena, París, Londres y Buenos Aires. La institución de Vilna creció tanto que lanzó una campaña de bonos de colaboración y logró construir su edificio propio, en la calle Vivulskio. En ese edificio, el IWO de Vilna celebró sus 13 años, su bar mitzvah (ceremonia de mayoría de edad). Poco antes de la 2ª. Guerra Mundial, habían reunido más de 100.000 libros en idish, más de otro tanto en diarios, revistas, manuscritos, y su propia publicación, IWO Bleter (hojas del Iwo). El IWO se convirtió en la biblioteca judía más grande de Vilna, que prestaban los libros al domicilio de los lectores.1
Mientras tanto en Rusia, las autoridades soviéticas decidieron que el Sionismo era un «movimiento burgués reaccionario» y sencillamente prohibieron usar las palabras en hebreo del idish. Aproximadamente un 30 por ciento de las palabras del idioma idish son de origen hebreo y siempre se habían escrito en idioma hebreo original. Pero nació detrás de la Cortina de Hierro, un idish diferente, en que cada palabra debía escribirse tal como suena en la forma ashkenazy de pronunciar el hebreo. Por ejemplo la palabra “Shabat” (Sábado) que es hebrea, se escribe con las letras hebreas “shbt” se pronuncia “Shabes” por los judíos europeos y los soviéticos decidieron que debía enseñarse y escribirse en idish tal como se pronuncia, con las letras “shabes”. Esa forma de escribir el idioma dio lugar a que los maestros de idish de orientación progresista de todo el mundo pasaran a escribir y enseñar el idioma idish al estilo soviético, considerándolo moderno y evolucionado frente al idish tradicional. Para ir a un ejemplo cercano, en Montevideo, muchos maestros de idish eran de orientación política progresista y enseñaron a toda una generación de judíos uruguayos a escribir idish al estilo “moderno”, sin hebraísmos. Cuando yo era niña, vivíamos en las afueras de Montevideo y mi padre contrató un maestro de idish para que me enseñara el idioma. El maestro duró en casa hasta que papá vio que me había enseñado a escribir mi nombre, Ester, con las letras en idish “ester” en vez de “astr” como se escribe en hebreo. Se puso furioso. Le dijo al maestro que mi nombre era el de mi abuela y generaciones de abuelas atrás de ella, un nombre bíblico que se escribía en hebreo desde siempre.  El maestro insistía en que me estaba enseñando el idish moderno, pero papá lo echó de mi casa. La discusión de cómo escribir hoy en día las palabras hebreas que hay dentro del idish, todavía subsiste en cierta medida, en la actualidad.1La segunda biblioteca en cantidad de libros en la Vilna de preguerra fue la Biblioteca Strashunas, en la calle Strashunas No.6. También tenían libros en idish, pero no prestaban a domicilio sino que tenían salones de lectura. Este edificio sobrevivió a la 2ª. Guerra mundial pero tan dañado, que en la visita que hicimos en el año 2006,  no nos permitieron entrar a verlo.